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¡El comunal se respeta!


Luego de los escándalos  que provocaron investigaciones por el manejo y entrega de los mercados en medio de la pandemia del COVID-19. A mediados de la semana inmediatamente anterior, la administración municipal cambió la táctica y convocó a los comunales de Soacha. Para, de esta manera, poder llegar a la población que no había tenido éxito en recibir ayuda alimentaria “Ayudas Soacha”.


En las reuniones convocadas en las diferentes comunas, se dieron orientaciones precisas de cómo diligenciar los 15  formularios de 10 casillas donde se consignarían los nombres de los que serán beneficiados por las ayudas destinadas a las comunidades del municipio. En estos formularios, los dignatarios de cada Junta de Acción Comunal JAC, tuvieron que validar con firma y huella, la tarea que muchos hicieron casa a casa. Identificando las familias más vulnerables de cada sector.


Entre los requisitos para ser beneficiados, los que fueron inscritos, no deben haber recibido ninguna ayuda por parte de los programas institucionales. Con el fin de garantizar la mayor cobertura. Por tanto, una de las tareas de la administración es identificar quienes han recibido ayudas o no. Para darle espacio a quienes no han recibido nada.


Hasta ahí, todo marchó sin inconvenientes. Los comunales en su mayoría cumplieron con los requisitos exigidos. Se pasaron las listas diligenciadas hasta el pasado viernes 8 de Mayo a las 5:00 PM.


Pero el día 13 de Mayo, circuló por los grupos WhatsApp de Comunales, un escrito donde se informaba algo particular donde se menciona lo siguiente:


“Los mercados por seguridad de todos ustedes no se van a entregar al presidente. Se va entregar en punto de distribución por orden del despacho viendo el riesgo que corrían si esto se hacía de esta forma”.


Es decir, los comunales que se dieron a la tarea de recorrer casa a casa, con los cuidados pertinentes, ahora no van a entregar los mercados y estos quedan en manos de los funcionarios de la administración. Cuando quienes dieron la cara fueron los dignatarios comunales. Claro, algunos dirán que es por la protección de la vida de los líderes. Pero, quienes certifican con las firmas y huellas la existencia de las listas son los comunales y no ningún funcionario.


Esto generó una reacción en cadena por parte de los comunales. Pues, al empezar las restricciones de la pandemia, la administración le pidió una lista a cada presidente de junta. Con 10 nombres para ser beneficiarios de unos mercados que a la fecha siguen esperando.


Por lo tanto, existe un miedo colectivo a que la tarea termine siendo una ilusión más, un engaño. Donde son los comunales  quienes ponen la cara ante la comunidad y ésta termine asumiendo que por culpa de ellos, no estén llegando los beneficios a los barrios. El colmo sería que esto pasara.


Se espera entonces que así como la administración, llamó a los comunales para hacer la tarea de recoger los nombres, también se les tenga en cuenta para ser veedores en las entregas. Y adicionalmente, se asegure que lleguen los beneficios a las comunidades que los reconocen como sus representantes.


Autor: Andrés Reyes


El anterior texto hace parte de la sección de opinión. Por tal razón no representa ni compromete a Diario de Cundinamarca ni a su línea editorial.

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Soacha, Cundinamarca

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