• Alexander Vera Ariza

“La primera línea se emborrachaba y drogaba” agente infiltrado


Foto: Semana


La primera línea se convirtió en una organización influyente en las dinámicas del paro nacional, para muchos, conformada por jóvenes indignados por la forma en que el estado procede en la toma de decisiones y para otros un grupo generador de violencia. La policía nacional la catalogó como una banda “delincuencial”, pues allí tienen protocolos y reglamentos internos.


Un agente del grupo especial de la policía nacional logró infiltrarse en la primera línea de Bogotá, allí se ganó la confianza de su líder, alias el “Diablo” y recibió un carné que lo acredito como integrante de la organización. De hecho, también recibió un alias.

Durante las últimas semanas, las autoridades capturaron a varios integrantes de la primera línea de Bogotá. Con las pruebas recopiladas en videos y con las declaraciones del agente infiltrado, lograron desarticular la organización, que principalmente aparecía en las protestas de la calle 80 y alrededores.


“Estaba sentado cerca al conjunto residencial Parques del Pireo, en Engativá. Ahí llegó la ‘Mama’ y me preguntó si me le iba a medir; de inmediato me paré y empezamos a caminar hacia un lugar en el [barrio] Garcés Navas. Todo lo manejaban con sigilo, me quitaron el celular. En ese momento fue mi primer encuentro de frente con los integrantes de la primera línea Engativá. Dentro de mí sabía que lo había logrado, que estaba empezando una peligrosa misión. Ellos eran los encargados de hacer frente al Esmad en las manifestaciones, me dijeron que si deseaba colaborar con la causa. No lo pensé, de inmediato dije que sí”, relató el agente infiltrado.


Lo había logrado, era una primera línea a los ojos de ellos. Así pude conocer a alias Diablo y a alias Cuba, quien se presentó como médico y me decía que trabajaba en el Hospital Militar; nos dio instrucción de cómo atender los heridos, cómo sacarlos y prestar los primeros auxilios. Así terminó la tarde y ratifiqué que no había movimientos espontáneos, todo estaba articulado”, añadió.


También resaltó que, al ingresar al grupo, notó las irregularidades y los “pecados” cometidos por sus integrantes. “Era una organización con experiencia en este tipo de situaciones, pero a su vez se dejaban ganar por el orgullo y la ambición” afirmó.

Dijo que la primera línea perdía sus ideales con rapidez en el marco de las protestas y terminaban enfocando sus exigencias en violencia “al finalizar una manifestación solían sumergirse en el licor y los narcóticos”.


A la fecha han capturado a casi todos los integrantes de la primera línea de la 80, algunos se encuentran recluidos en centros penitenciarios y otros pagando casa por cárcel “yo sigo en el anonimato, mi vida está en juego. Pero esos meses infiltrados me dejan claro que no es solo mi trabajo, prefiero estar del otro lado de la línea”, concluyó.

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